Resumen
El presente artículo realiza una evaluación de los veinte años de la recepción del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación a la luz de la pregunta ético-política central, a saber ¿quiénes somos y quiénes queremos ser? De esta manera, enfoca el Informe Final y el mismo contenido expresado en él –el conflicto armado interno–desde la perspectiva ético-política de la primera persona y desde la comunidad política que da y recibe razones. Así, toma distancia del punto de vista de las ciencias sociales que se ubican en la perspectiva tanto de la tercera persona como de las explicaciones. Desde esa perspectiva, asume la pregunta política y se entrena a los problemas que ella plantea: en primer lugar, tiene que asumir la responsabilidad por lo sucedido durante el conflicto, como también debe de hacerse responsable por el Informe Final mismo; en segundo término, tiene que hacer frente a la pluralidad y la fragmentación social y política que tiene en cuanto sociedad. Finalmente, se hace una reconstrucción histórica de la manera en la cual la sociedad peruana ha recibido el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en estos veinte años, para mostrar cómo se le ha expulsado de la agenda política en Perú y de qué modo ello terminó por colocar al país en una situación de crisis social y política radical.
