Reflexiones sobre Iglesia y Movimiento obrero en el Perú
Resumen
En las últimas décadas, el proceso de fortalecimiento y desarrollo del movimiento obrero peruano ha coincidido con la renovación de la Iglesia, dinamizada por el Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de Medellín. Esto ha permitido una relación mutua en nuevos términos, incipiente aún, pero que es preciso captar para entrever mejor las exigencias de la tarea evangelizadora en el mundo obrero. Se trata de un fenómeno nuevo en nuestro país. En efecto, los inicios del movimiento obrero organizado, a principios de este siglo, no encontraron cercanía con la Iglesia peruana. La ubicación y problemática de esta hacían que la Iglesia pareciera, de alguna manera, ajena a las heroicas luchas de nuestro joven y valiente proletariado. A pesar de que la masa obrera se mantenía predominantemente creyente, debemos, sin embargo, decir que el segmento más organizado, lúcido y activo de la clase obrera se constituyó no necesariamente contra, pero sí al margen de lo cristiano. Hoy día, sin embargo, existen hechos y elementos nuevos, gérmenes de un mutuo enriquecimiento. El propósito de este artículo es presentar, desde una práctica pastoral y a título de hipótesis, una forma de comprender el itinerario que va permitiendo esta relación nueva y proponer, a partir de ello, algunos criterios de avance en esa línea.
