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Alivio fiscal y neutralidad en la política económica de la pos independencia: Perú, 1821-1865

Carlos Alberto Contreras Carranza

Resumen

En los decenios pasados predominó en la historiografía la tesis de que la independencia en América hispana había afectado solamente el ámbito de la política; sin modificar, salvo superficialmente, otros terrenos, como el social y económico. En estos habría primado la continuidad de las estructuras coloniales, que habrían permanecido sin cambios importantes hasta las postrimerías del siglo XIX. La adopción de expresiones como “economía neocolonial” fue entonces usual para referirse a las situaciones en las que formalmente había ocurrido una ruptura entre la antigua colonia y su metrópolis, pero en la que la economía del flamante territorio independiente seguía dependiendo de poderes foráneos, que eran los que a fin de cuentas orientarían su evolución.[1] Más recientemente, se ha sostenido que los cambios en la economía de los países recién emancipados sí ocurrieron, pero consistieron solamente en los perjuicios causados por una guerra prolongada y destructiva, como la de la emancipación, la emigración de las elites empresarial y administrativa que significó la expulsión de los peninsulares tras el cese de la dominación colonial; y las secuelas negativas dejadas por la inestabilidad política que sacudió nuestras repúblicas durante el medio siglo que siguió al logro de la independencia.[2] Otros autores enfatizan la desorganización o debilidad del Estado independiente inicial, así como de las elites económicas, la pérdida de la unión aduanera y monetaria que había significado el imperio español y la erosión del sistema fiscal, así como los mayores gastos que trajo la proliferación de repúblicas en lo que antaño habían sido solamente cuatro grandes virreinatos.[3] En este artículo propongo que, a pesar del dominio efectivo que sobre los nacientes países puedan haber tenido la política o los agentes económicos de las potencias mundiales del siglo XIX, y de la depresión económica que significó en la mayor parte de la región latinoamericana el período de medio siglo posterior a la independencia, hubo políticas nuevas que se desplegaron desde los gobiernos para la marcha de la economía, o al menos deseos de explorar nuevos modelos en materia de organización económica y fiscal. Es importante identificar tales políticas, a fin de poder evaluar sus resultados y las experiencias que los contemporáneos asimilaron de ellas.[4] Me centraré en el caso del Perú, que por ser uno de los virreinatos más antiguos e importantes en América, expresó quizás con mayor fuerza y claridad la política imperial española en relación a sus dominios de ultramar; esto debió volver más nítidos los esfuerzos de los nuevos hombres por, preservar, o lo contrario, el rumbo de la política en materia de orientación de la producción y del comercio. Los elementos que, en el caso peruano, hemos identificado como rasgos de una nueva política son: una tendencia a la disminución de la carga tributaria sobre la población, una actitud de neutralidad frente al desenvolvimiento de los sectores económicos, que contrastó con la política de apoyo a la minería desplegada por el Estado anterior, y una tendencia al pragmatismo fiscalista en materia de comercio exterior. Reseñaremos cada uno de estos elementos, para luego reflexionar sobre su impacto general. Cuanto al marco cronológico, cubriremos el lapso corrido desde la independencia, conseguida efectivamente entre 1821-1824, hasta 1865, cuando tuvo lugar una importante, aunque efímera, reforma fiscal que implicó el abandono o por lo menos el debilitamiento de uno de los pilares de lo que habría sido la política económica de la pos independencia. [1] Probablemente fue Tulio Halperín Dongui quien popularizó el término en su conocida Historia Contemporánea de América Latina. Madrid: Alianza Editorial, 1969. Los enfoques históricos basados en la teoría de la dependencia adoptaron asimismo este concepto. Para el Perú ver por ejemplo: Heraclio Bonilla, Un siglo a la deriva. Ensayos sobre el Perú, Bolivia y la guerra. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1981. [2] Ver por ejemplo varios de los ensayos reunidos en Susana Bandieri, comp., La historia económica y los procesos de independencia en la América hispana. Buenos Aires: Asociación Argentina de Historia Económica y Prometeo libros, 2010; y Leandro Prados y Samuel Amaral, eds., La independencia americana: consecuencias económicas. Madrid: Alianza Editorial, 1993. Para el caso de México ver John Coatsworth, Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia económica de México en los siglos XVIII y XIX. México: Alianza Editorial Mexicana, 1990. [3] Victor Bulmer-Thomas, La historia económica de América Latina desde la independencia. México: Fondo de Cultura Económica, 1998; Luis Bértola y José A. Ocampo, El desarrollo económico de América Latina desde la independencia. México: Fondo de Cultura Económica, 2013; Alejandra Irigoin, “Las raíces monetarias de la fragmentación política de la América española en el siglo XIX”. En Historia Mexicana N°59; pp. 919-979. México: El Colegio de México, 2010. [4] Un esfuerzo en este sentido fue el trabajo de Paul Gootenberg, Imaginar el desarrollo. Las ideas económicas en el Perú postcolonial. Lima: Banco Central de Reserva e Instituto de Estudios Peruanos, 1998, que enfocó especialmente las ideas sobre la política de comercio exterior.

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Fiscalidad Política Economía Perú Independencia