Ética y género
Resumen
El enfoque de género, o la perspectiva de género, que surge inicialmente desde el movimiento feminista, siempre ha tenido una dimensión ética muy explícita, así como objetivos políticos muy claros. A saber, cuestionar y acabar con la injusticia múltiple que han padecido las mujeres durante muchos siglos. La falta de reconocimiento, la subordinación, la exclusión de las esferas de poder o del conocimiento y el arte, o simplemente la carencia de voz propia, son situaciones de injusticia y de desigualdad que la perspectiva de género pretende poner de manifiesto en vistas a la crítica y la transformación social. Se busca, a través de este enfoque, una mejor calidad de vida y de oportunidades para las mujeres y acabar con esta injusticia multidimensional que han padecido las mujeres durante largos siglos (laboral, cultural, educativa, política, sexual, y un largo etcétera). Serret y Méndez afirman que «el concepto de género tiene como punto de partida un cuestionamiento ético acerca de lo injusta que resulta la subordinación de un colectivo humano» (2011, p. 11).
