De azogues, deudas y avíos : minería y crédito en Potosí, 1600-50
Resumen
El éxito de la minería potosina hacia fines del siglo XVI se debió a la fructífera combinación de Huancavelica y Potosí y, claro está, al suministro forzoso de mano de obra indígena que implantó el virrey Francisco de Toledo. No obstante, la minería no hubiese podido llevar a cabo ni siquiera las tareas iniciales de exploración sin contar con un adecuado financiamiento, y éste es un tema que, lamentablemente, todavía se puede considerar poco explorado para el siglo XVII. 1 La minería era un actividad que requería de grandes inversiones fijas y, además, exigía disponer de un capital de trabajo constante que permitiese cubrir los inevitables gastos en insumos y salarios que se presentaban a lo largo de todo el ciclo minero. Siendo de vital interés metropolitano, el gobierno virreinal llevó a cabo una deliberada política de subsidio y protección a la producción minera, que se tradujo en el abastecimiento compulsivo de mano de obra (la mita) y en el monopolio estatal de la comercialización del azogue de Huancavelica. Sin embargo, los demás insumos indispensables para la minería -como sal, hierro, cera, plomo, madera, agua o el combustible-, debían ser proporcionados por el sector privado. Del mismo modo, cualquier eventual inversión para el mejoramiento de las minas debía financiarse con capitales particulares, con excepción de las grandes obras -como el mantenimiento de las lagunas de Cari Cari-, que corrían por cuenta del estado.
